Las posibilidades de disfrute para el viajero de esta tierra se alargan durante todo el año. El clima es suave en invierno y el verano es largo y cálido. Es en los periodos de otoño y primavera donde los paisajes de dehesa, monte y olivar ofrecen mejores posibilidades de contemplación y disfrute.
El del Alagón es un valle abierto, largo, fértil. De diverso y cambiante paisaje, plagado de viejos asentamientos y de nuevos poblados de colonización, de sabrosos productos de huerta y de lo mas auténtico de la revalorizada dehesa. Su gente es amable, festiva y laboriosa, con fuertes señas de identidad local: lo demuestran sus tradiciones, la originalidad y vitalidad de su artesanía, su fiestas…
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